Onicofagia: el mal hábito de comerse las uñas

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Este mal hábito es uno de los más arraigados en la conducta de las personas, y no distingue de sexo, edad o profesión. Morderse las uñas es una mala costumbre muy presente en la mayoría de las personas.

 La manía de morderse las uñas puede volverse algo tan habitual, que la persona que lo efectúa realmente no toma consciencia de que lo está haciendo, hasta que siente el dolor, y en el caso de los niños, hasta que la madre le llama la atención y le ordena dejar de hacerlo.

Como sucede con todos los hábitos al realizarlos de forma tan habitual, ocasionará que aunque se propongan eliminarlo; de manera distraída vuelven a reincidir.

Seguidamente, vamos a conseguir una breve descripción de los aspectos más relevantes de este incómodo hábito conocido como onicofagia:

¿Qué es la onicofagia?

La onicofagia se define como el hábito de comerse las uñas (aunque algunas personas suelen morder la piel alrededor de las uñas también), y obedece a una respuesta hacia algún estímulo de carácter emocional; que puede llegar a manifestarse tanto en los niños como en las personas adultas.

Para algunas personas, la onicofagia solo representa una mala costumbre que puede ser corregida mediante la implementación de algunos trucos y de la fuerza de voluntad.

Pero en otras personas, puede llegar a convertirse en una compulsión.

Hay casos extremos de esta afección, donde es requerida la atención profesional, cuando los pacientes con onicofagia del tipo crónico; llegan a morderse hasta las uñas de los dedos de los pies, y la piel que las rodea, hasta hacerlas sangrar.

¿Cuáles son las causas más comunes de este mal hábito?

 En la mayoría de los casos la onicofagia puede obedecer a una mala costumbre y ser erradicada con sencillez.

Pero existen otras causas, ya más relacionadas con algún tipo de trastorno como las que se evalúan a continuación:

1. Trastornos de ansiedad o estrés

En las situaciones en que una persona presenta un alto nivel de nerviosismo o está sumamente ansiosa, busca de alguna forma descargar la presión que esto le genera.

 Algunas personas optan por fumar, otras por mascar goma de mascar y otras sencillamente se muerden las uñas.

El acto de morderse las uñas, entonces, se convierte en una válvula de escape para liberar esa presión, proporcionándole adicionalmente cierto estado de placer aunque este sea en realidad de corta duración.

 La reiteración de la onicofagia es lo que la transforma en un hábito.

2. Conducta de imitación

  Esto aplica casi en su totalidad en casos de niños.

Por naturaleza, todos los niños tienen la tendencia a imitar a las personas mayores de su entorno.

Es por ello que en los hogares donde los padres se comen las uñas, existe mayor probabilidad que los niños imiten esta conducta.

3. Diversos factores del tipo psicosomático

Los factores psicosomáticos son muy diversos, lo que hace casi imposible establecerles un  patrón, ya que muchas personas canalizan diversos aspectos de su vida practicando la onicofagia.

Este hábito en algunos niños o adolescentes, suele presentarse como mecanismo de respuesta a la pérdida temprana de un ser querido, por ejemplo.

También las personas reaccionan con este comportamiento en casos de frustraciones que se van acumulando, proyección de una baja autoestima o en casos de  timidez extrema.

Sin importar cuales son las razones que llevan a una persona a comerse las uñas, es importante dejar claro que, en casi todos los casos el hábito no es consciente o no se puede controlar con facilidad.

Tratamiento de la onicofagia

El tratamiento de este trastorno dependerá de qué tan grave sea el problema.

Para algunas personas bastan soluciones tan sencillas como aplicarse una manicura o aplicaciones del tipo tópico en las uñas, como esmaltes de uñas de sabor amargo, algún tipo de crema o inclusive salsa picante.

En el fondo, la mordedura de las uñas no es otra cosa que un mal hábito y por ello responde para su curación de la misma manera que la mayoría de los malos hábitos: reemplazándolo con algo positivo.

Es esta la razón por lo que las manicuras suelen ser exitosas, al cuidarse las uñas en lugar de maltratarlas.

En los casos más graves, el tratamiento pude requerir la inclusión de técnicas de modificación del comportamiento; mientras que en otros desaparece espontáneamente.

Recuerda que en estos casos, corregir es más fácil que curar. Por eso, se debe evitar que el hábito se instale en nuestro patrón de conducta. La importancia de corregir a los niños que comienzan con el hábito de morderse las uñas es crucial como método preventivo de la onicofagia.